(Discurso íntegro)

Agradezco a la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados, la invitación al COMENER para participar en esta mesa de Parlamento Abierto. En especial, reconocemos a su diputado presidente, Manuel Rodríguez, el liderazgo de abrir canales de diálogo en búsqueda de las mejores soluciones en el sector.

Durante mi intervención, deseo concentrarme en la importancia de fortalecer las condiciones que potencien el contenido nacional en el sector energético, así como las cuatro líneas de acción que, para ello, propone la Comisión Nacional de la Energía que presido.

Alcanzar la meta de contenido nacional va más allá del simple cumplimiento de la Ley de Hidrocarburos, la cual obliga en su artículo 46 y su transitorio vigésimo cuarto, a un mínimo de 25% de componente nacional en materia de Exploración y Extracción. Mismo que habrá de aumentar gradualmente hasta el 35% en 2025.

De manera frecuente se piensa a la energía -sea esta en su forma de petróleo, gasolinas, electricidad o gas-, como el producto final que detona oportunidades y desarrollo para los mexicanos. De ahí se entiende la atención extrema sobre la meta común de garantizar energéticos de calidad a los mejores precios posibles.

Sin embargo, muchas veces dejamos de lado que cada uno de los eslabones de la cadena de valor son los verdaderos detonadores de una amplia repartición social y geográfica de beneficios.

A lo largo de la cadena, el sector energético ofrece fuentes de empleo directos e indirectos a los mexicanos, incentiva el desarrollo de capacidades y la innovación a nivel local, así como promueve el crecimiento regional con la formación de pequeñas y medianas empresas en los más diversos puntos del territorio nacional.

Por su impacto positivo en comunidades urbanas y rurales, el contenido nacional debe ser una prioridad de todos quienes formamos el sector energético de México.

Sin duda, celebramos el frente común establecido entre el gobierno federal y la iniciativa privada, para que las negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC, salvaguardaran el contenido nacional ordenado en la Ley de Hidrocarburos.

Al mismo tiempo, esto nos obliga a mantener a la avanzada esa alianza para acelerar la ampliación de las cadenas de proveeduría, requeridas en las tareas de Exploración y Extracción. Lo peor que nos puede pasar, es que las inversiones prefieran migrar a otros territorios, dada una carencia de proveedores de bienes y servicios eficientes.

Por esta y otras razones, en el COMENER consideramos que la discusión de fondo no es si el gobierno asume una mayor rectoría sobre el sector energético. La verdadera discusión es el alcance de amplios acuerdos y rutas críticas claras, conforme a los objetivos del propio gobierno, para que la suma de esfuerzos públicos y privados detonen los beneficios sociales esperados de la generación, distribución y consumo final de la energía.

¿Qué proponemos en la principal promotora de acuerdos en energía del sector privado, dada nuestra integración plural de emprendedores, empresarios y expertos, que es el COMENER? Cinco acciones específicas:
Primero. Contenido Nacional responsable. El sector energético necesita la definición de umbrales que, en los hechos, incentiven la atracción de inversión en tanto se van escalando las capacidades técnicas, logísticas y tecnológicas de proveeduría.

En el COMENER estamos convencidos que México cuenta con la calidad del recurso humano para desarrollarlas. Por eso, tenemos en operación el Programa de Aceleración COMENER-Houston, el cual suma esfuerzos públicos, privados y de reconocidos centros de investigación internacional, para apoyar la inserción de científicos y emprendedores, dando mayor viabilidad a sus proyectos.

Segundo. Garantizarle potencia a la Unidad de Contenido Nacional y Fomento de Cadenas Productivas e Inversión, dependiente de la Secretaría de Economía. El COMENER celebra la designación de Ulises Neri al frente de ella. La designación de servidores públicos de primera, debe ser acompañada de los recursos técnicos y financieros necesarios para ordenar la discusión y darle la mayor eficiencia a la toma de decisiones.

Tercero. El Registro de Proveedores Nacionales de la Industria Energética debe dejar de ser una simple sección amarilla. Su concepción requiere transitar a ser el engranaje primario de escalamiento de capacidades de las pequeñas y medianas empresas.

No hay que descubrir hilos negros. Se puede adoptar un modelo como el de la Small Business Association, en que al mismo tiempo de facilitar créditos a las PyMES, se les capacita y certifica para favorecer tanto su crecimiento, como su competitividad. En el COMENER queremos un contenido nacional que no solo abastezca al mercado energético mexicano, sino que sea capaz de proveer a Canadá y los Estados Unidos.

El reto en este renglón es importante. Recordemos que solo el 25% de las PyMES mexicanas siguen abiertas dos años después de haber sido inauguradas, y el resto mantiene operaciones por un lapso de casi 8 años en promedio, de acuerdo con el Centro de Desarrollo para al Competitividad Empresarial y el INEGI.
Cuarto. Mapa para el crecimiento del contenido nacional. Este escalamiento de capacidades públicas y privadas nacionales, solo se acelerará en la medida que tenga certidumbre sobre su aprovechamiento. Ello obliga a establecer un conjunto de proyectos de servicios e infraestructura concretos, que incentiven la aplicación de recursos humanos y financieros, así como el establecimiento de procesos de mediano y largo plazo.

En este renglón, es vital identificar la regulación federal y estatal susceptible de reforma, para eliminar barreras legales que operan en contra de los propios intereses del gobierno federal, así como restringen la actividad de emprendedores y empresarios en el fortalecimiento de nuestro sector.

Finalmente, quinto. Diálogo permanente a favor de la soberanía energética. Poder Ejecutivo, Poder Legislativo y sector privado necesitamos instaurar un mecanismo de concertación permanente. Una intercambio transparente y oportuno que nos lleve a identificar espacios de oportunidad, mitigar riesgos e instaurar mejores prácticas para la soberanía energética.

Por su atención, muchas gracias.